


Hay viviendas que cumplen expectativas. Y hay otras que consiguen emocionarte desde el primer instante.
Este espectacular ático con vista panorámica en una exclusiva urbanización cerrada de Manilva pertenece a esa segunda categoría. Nada más cruzar la puerta, la luz natural y las impresionantes vistas abiertas al mar captan toda tu atención. Una panorámica privilegiada que permanecerá intacta en el tiempo gracias a su ubicación elevada y a la ausencia de futuras construcciones que puedan interrumpirla.
Con una superficie total de 170,49 m², incluyendo una magnífica terraza de 32,25 m², esta vivienda ha sido diseñada para disfrutar plenamente del estilo de vida mediterráneo.
El corazón de la vivienda es su amplio salón de 28 m², conectado mediante grandes puertas correderas de cristal con la terraza. Juntos crean un espectacular espacio interior-exterior de más de 60 m² donde el mar se convierte en el telón de fondo de cada desayuno, comida con amigos o velada al atardecer.


La terraza, revestida con elegante suelo de madera, cuenta con toldos motorizados y acceso directo tanto al salón como a la cocina, facilitando la vida diaria y convirtiendo cada comida al aire libre en una experiencia cómoda y natural. Desde aquí podrás disfrutar cada día de una auténtica vista panorámica al Mediterráneo, uno de los grandes privilegios de esta propiedad.

La cocina está completamente equipada y pensada para quienes disfrutan cocinando. Dispone de placa de gas de cinco fuegos, horno, frigorífico, congelador y lavadora, además de una práctica zona de lavadero independiente. La vivienda se beneficia de una instalación comunitaria de gas propano que suministra agua caliente y alimenta el sistema de suelo radiante, proporcionando una agradable sensación de confort durante todo el año.


La zona privada ofrece tres amplios dormitorios y tres baños completos.
La suite principal ha sido concebida como un auténtico refugio personal, con zona de vestidor y un elegante baño en suite equipado con ducha y bañera de hidromasaje para disfrutar de momentos de auténtico bienestar.








Los otros dos dormitorios cuentan con armarios empotrados y agradables vistas hacia las zonas verdes.
Uno de los aspectos más especiales de esta vivienda es su orientación. El salón, la cocina y la terraza reciben el sol de la mañana, mientras que los dormitorios disfrutan de la cálida luz de la tarde. Una distribución perfecta para aprovechar la luminosidad durante todo el día.
La vivienda incorpora además suelo radiante, aire acondicionado frío-calor por conductos y sistema domótico, combinando comodidad, eficiencia y tecnología.
La urbanización ofrece un entorno excepcional con amplias zonas ajardinadas, piscina exterior de 25 metros ideal para nadar, piscina climatizada para los meses más frescos, salón social para celebraciones y servicio de vigilancia.
La ubicación es otro de sus grandes atractivos. Situada en una posición elevada dentro de una de las zonas residenciales más exclusivas de Manilva, esta vivienda disfruta de algo cada vez más difícil de encontrar en la Costa del Sol: vistas al mar para siempre. Gracias a su emplazamiento privilegiado y al entorno consolidado que la rodea, ninguna futura construcción podrá alterar la espectacular vista panorámica sobre el Mediterráneo que se contempla desde la terraza y las principales estancias de la vivienda.
Además, la urbanización se encuentra en una de las zonas residenciales más cotizadas de la costa, rodeada de elegantes villas de lujo y propiedades de alto nivel. Un entorno que destaca por su tranquilidad, privacidad y calidad urbanística, ofreciendo una sensación de exclusividad difícil de encontrar y contribuyendo a preservar el valor de la inversión a largo plazo.
A menos de cinco minutos del Puerto Deportivo de La Duquesa y de Sotogrande, rodeada de prestigiosos campos de golf y perfectamente conectada con el Aeropuerto de Gibraltar (15 minutos) y el Aeropuerto Internacional de Málaga (aproximadamente una hora).
La vivienda se vende junto con una amplia plaza de garaje y trastero.
Construida en 2008 y situada en una de las posiciones más privilegiadas de la urbanización, este ático con vista panorámica ofrece algo difícil de encontrar: privacidad, amplitud, confort y unas vistas al mar simplemente inolvidables.
Porque algunas propiedades se visitan.
Y otras se sienten como hogar desde el primer instante.





🔎 Datos de interés
🟦 1. IBI del piso: 715.76 €/anual IBI de garaje: 33.93 €/anual IBI de trastero: 13.80 €
🟦 2. Tasa de basura: 0 €
🟦 3. Cuota de comunidad: 180 €
🟦 4. Las superficies indicadas en esta página son orientativas y tienen carácter meramente descriptivo.
🟦 5. Vivienda de segunda mano.
🟦 6. El precio puede estar sujeto a modificaciones sin previo aviso.
🟦 7. La vivienda se vende SIN MUEBLES
🟦 8. El PVP no incluye impuestos (ITP), ni gastos de notaría, registro ni gestoría.
🟦 9. Los honorarios de la agencia inmobiliaria están a cargo de la parte vendedora.
🟦 10. Trabajamos con agentes homologados por el Banco de España para ayudarle a conseguir las mejores condiciones y ofertas hipotecarias disponibles.
Cuando pensamos en una vivienda con una espectacular vista panorámica al mar, es fácil asociarla con exclusividad, lujo y estatus. Sin embargo, numerosos estudios en psicología ambiental y bienestar humano sugieren que el verdadero valor de una propiedad con vistas al mar va mucho más allá de lo económico o estético.
La posibilidad de contemplar diariamente el horizonte azul, la inmensidad del océano y los cambios naturales de la luz puede tener efectos positivos reales sobre nuestra salud mental, nuestro nivel de estrés e incluso nuestras relaciones familiares.
Durante miles de años, los seres humanos hemos evolucionado en entornos naturales. Nuestro cerebro sigue respondiendo de manera positiva cuando se encuentra en contacto visual con paisajes abiertos, vegetación, agua y elementos naturales.
Diversas investigaciones han demostrado que observar entornos naturales ayuda a reducir la producción de cortisol, la hormona asociada al estrés. Además, mejora la capacidad de concentración, favorece la relajación y contribuye a recuperar la energía mental después de jornadas exigentes.
En otras palabras, una vista agradable no es simplemente algo bonito de ver: tiene un efecto fisiológico medible sobre nuestro organismo.
El biólogo marino Wallace J. Nichols popularizó el concepto de "Blue Mind" o "mente azul", una teoría respaldada por diversas investigaciones que describe el estado de calma, bienestar y claridad mental que experimentamos al estar cerca del agua.
Según esta perspectiva, observar el mar genera una sensación de tranquilidad difícil de replicar en otros entornos. El movimiento constante pero suave de las olas, la amplitud del horizonte y los tonos azules predominantes producen una respuesta psicológica asociada con la relajación y la reducción de la ansiedad.
Por eso muchas personas afirman sentirse mejor simplemente sentándose unos minutos a contemplar el mar desde su terraza.
Imaginemos dos escenarios después de una jornada intensa de trabajo.
En el primero, llegamos a una vivienda rodeada de edificios y tráfico.
En el segundo, abrimos la puerta de casa y encontramos una terraza con una vista panorámica de 180 grados sobre el Mediterráneo.
La diferencia emocional es evidente.
La vista al mar puede convertirse en una herramienta cotidiana de recuperación emocional. No requiere desplazamientos, ni actividades especiales. Está ahí cada mañana al despertar y cada tarde al regresar a casa.
Esa exposición diaria a un entorno visualmente agradable contribuye a crear una sensación permanente de bienestar y equilibrio.
Los efectos positivos no se limitan a una sola persona.
Los miembros de una familia que viven en un entorno relajante suelen disfrutar de espacios más agradables para compartir tiempo juntos. Una terraza con vistas al mar invita a desayunar en familia, leer un libro, conversar o simplemente disfrutar de momentos de tranquilidad.
Además, los niños también se benefician de los entornos naturales. Diversos estudios han relacionado el contacto con la naturaleza con una mejor regulación emocional, mayor capacidad de atención y menores niveles de estrés.
Una vivienda con vistas abiertas al mar puede convertirse en un escenario donde la vida familiar transcurre con mayor calma y calidad.
Existe otro factor interesante: la sensación de espacio.
Las vistas panorámicas generan una percepción de amplitud que el cerebro interpreta como libertad y ausencia de restricciones. Los horizontes abiertos reducen la sensación de confinamiento y ayudan a crear ambientes emocionalmente más cómodos.
Por esta razón, muchas personas describen una vivienda con vistas al mar como un lugar donde pueden "respirar mejor", incluso cuando la superficie interior no es especialmente grande.
Los coches, los relojes o muchos otros bienes de lujo proporcionan satisfacción durante un tiempo limitado. Sin embargo, una vista excepcional se disfruta cada día del año.
No es un objeto que se guarda en un armario ni una experiencia puntual. Es un beneficio permanente que acompaña a los propietarios mientras desayunan, trabajan desde casa, descansan o comparten tiempo con sus seres queridos.
Por eso, cuando una persona compra una vivienda con una vista frontal al mar, no solo está adquiriendo metros cuadrados o una ubicación privilegiada. Está invirtiendo en una experiencia diaria que puede mejorar su calidad de vida durante muchos años.
Las vistas panorámicas al mar no deben entenderse únicamente como un elemento de lujo o prestigio. La evidencia científica sugiere que los entornos naturales, y especialmente los paisajes marinos, pueden contribuir a reducir el estrés, favorecer la relajación, mejorar el bienestar emocional y enriquecer la vida familiar.
Quizá por eso, quienes viven frente al mar suelen coincidir en algo: después de acostumbrarse a esa sensación de calma y amplitud, resulta difícil imaginar otra forma de vivir.
Porque algunas propiedades no solo ofrecen una vivienda. También ofrecen bienestar.

Manilva es uno de los últimos auténticos tesoros de la Costa del Sol occidental. Situado entre Estepona y la frontera con Cádiz, este municipio conserva el encanto de un entorno más tranquilo, con amplias zonas naturales, playas poco masificadas y un estilo de vida relajado junto al Mediterráneo.
Dentro de Manilva, la zona de La Chullera destaca especialmente por su ubicación privilegiada frente al mar y su entorno natural único. Se trata de un área donde los acantilados se combinan con pequeñas calas y zonas residenciales con vistas abiertas al Mediterráneo y, en días despejados, incluso a Gibraltar y la costa de África.
La Chullera es conocida por su ambiente tranquilo, ideal para quienes buscan privacidad y calidad de vida sin renunciar a la cercanía de servicios, campos de golf, puertos deportivos como La Duquesa o Sotogrande, y una excelente conexión con toda la Costa del Sol. Es una zona muy valorada tanto para residencia habitual como para segunda vivienda o inversión inmobiliaria.
En este entorno privilegiado se encuentra nuestro piso en venta, una oportunidad para disfrutar de la esencia de la vida mediterránea: luz natural, vistas, calma y el mar a pocos minutos. Una propiedad perfecta para quienes buscan un hogar en un lugar auténtico, rodeado de naturaleza y con gran potencial de revalorización.
Vivir en La Chullera no es solo una elección inmobiliaria, es una forma de vida.
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